De okupas a la voz alternativa de Vallcarca

De okupas a la voz alternativa de Vallcarca

ANA C. BAIG Y MARTA VALLCANERA

Al entrar el ruido es abrumador. El aspecto informal y despreocupado de la gente, junto con  el olor a cigarrillo que impregna la sala, se asemeja al de las reuniones clandestinas de antaño. Hay un ir y venir de personas entrando y saliendo de La Riera, la bodega perteneciente a l’Ateneu Popular de Vallcarca. Las risas de los de delante contrastan con la seriedad de los de atrás, que sentados alrededor de la mesa de madera, entre cervezas, papeles y ordenadores, discuten las propuestas que van a presentar esta tarde en las jornadas participativas, El Barri que volem.

Las Jornadas participativas de Vallcarca, impulsadas por el Ajuntament de Barcelona son las reuniones de vecinos que se llevaron a cabo los días 26, 27 y 28 de noviembre de 2014 en el parque Sanitario Pere i Virgili. En ellas se pretendía acordar una alternativa a la reforma urbanística aprobada en 2002.

El proyecto de 2002 consistía en edificar un área residencial de lujo en la zona conocida como La Farigola. Las primeras expropiaciones y derribos de las casas afectadas por la reforma urbanística se empezaron a producir a principios del año 2008. Dos años más tarde, se convocaron los concursos para la ejecución de los proyectos urbanísticos y se empezó a construir el edificio para reubicar a todas las familias expropiadas.

 “Con la llegada de la crisis económica e inmobiliaria, el sector privado no ha podido hacer frente a la reforma y ésta no se ha ejecutado”, dice Ariadna de Miquel, arquitecta y técnica de urbanismo del Ajuntament de Barcelona. Según datos oficiales, a día de hoy, más de 160 viviendas han sido derribadas. Esto supone un total de 40.000 m2 (cuatro campos de fútbol), de los cuales más de la mitad continúan vallados y a la espera de que algún día se construya en su interior. Este hecho ha provocado el enfurecimiento y la decepción de los vecinos, así como la degradación de las zonas afectadas.

“Los propietarios expropiados ven cómo, día tras día, las malas hierbas se van apoderando de sus antiguos solares”. Así es como Francesc Roma, técnico del barrio, define la situación en la que se encuentra el centro de Vallcarca. Los solares vacíos se han adueñado de las calles de La Farigola y de L’Argentera.

Por ello muchos vecinos han empezado a compartir algunos de los puntos de vista de las asociaciones de carácter más alternativo. Por ejemplo, l’Ateneu Popular de Vallcarca (APV), que vela por la modificación del proyecto urbanístico actual, liderado mayoritariamente por la constructora Núñez y Navarro. “Desde que este plan se propuso, intentamos apoyar a las familias expropiadas, participando en manifestaciones y actos en contra del plan urbanístico”, explica Marc, uno de los miembros del APV.

En Barcelona hay una gran tradición de asociacionismo, es por este motivo que proliferan los espacios como los Ateneus Populares. Por ejemplo: el de les Corts o el de 9 Barris; que son también de carácter alternativo como el de Vallcarca, en el que dedican sus instalaciones a proyectos culturales para el barrio.

Según algunos integrantes de l’Ateneu Popular del barrio, Vallcarca es uno de los sectores con más casas ocupadas del distrito, ya que tras el fracaso del plan urbanístico aprobado, los derribos de las viviendas se han quedado a medias por falta de recursos económicos. Es por ello que ciertos grupos alternativos decidieron irrumpir en algunas de los edificios expropiados que quedaron abandonados, tras la fallida del sector de la construcción.

Las ocupaciones aspiraban a ser una reivindicación pacífica, en su mayoría, en contra de la reforma urbanística adscrita al PGM, promovido desde la regidoría del distrito. Con estas acciones, los miembros del movimiento no solo pretendían demostrar su rechazo al proyecto, sino que también buscaban promulgar sus ideales antisistema y proteger el barrio de la especulación inmobiliaria, así como promover la cultura de libre acceso.

“Yo no estaba muy de acuerdo con la ideología de este grupo, pero creo que hoy en día realizan una labor social en el barrio, cediendo sus espacios para la práctica de actividades diversas hacia la gente de Vallcarca” dice Xavier Graell, vecino del barrio de 25 años. Acciones didácticas como conciertos o talleres musicales para padres e hijos, se programan semanalmente en los diferentes espacios ocupados, actualmente gestionados desde el APV.

El técnico del Barrio del Coll-Vallcarca, Francesc Roma, afirma que actualmente muchos okupas están dispuestos a pagar un módico alquiler por una vivienda y por los espacios que han ocupado y que están destinando a diversas actividades culturales.

Después de once años “Vallcarca está en bragas, tenemos que luchar por un nuevo modelo de barrio que sea más factible y asequible”, según Jordi, miembro de l’Ateneu Popular y participante de las Jornadas. Desde su perspectiva, la mejor opción para el barrio es la construcción de un área residencial más funcional y cercana donde predominen las viviendas de protección oficial, así como los espacios públicos tales como la Plaza de la Higuera y los huertos urbanos.

Tras estos años, la diversidad de opiniones en el barrio es evidente, pero cada vez son más los vecinos que coinciden y que quieren que Vallcarca conserve el aire a pueblo que la caracteriza. También pregonan la necesidad de habilitar más espacios públicos que sirvan para promover la vida de barrio.

La Voz Alternativa del barrio ha conseguido aportar su granito de arena en la reconstrucción de Vallcarca, porque ha logrado ser escuchado y valorado por los vecinos, las diferentes asociaciones del barrio y las entidades públicas de la ciudad.

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