Se vende: desigualdad de precio entre las viviendas del Besòs

Se vende: desigualdad de precio entre las viviendas del Besòs

MARCOS GARCÍA DÍEZ

Como en muchos otros rincones del barrio del Besòs, algo sucede en la calle Maresme. Dejando a un lado la crisis del sector inmobiliario español, todavía latente, el precio de la vivienda en este barrio se convierte en una auténtica ruleta del azar debido a la compleja situación urbanística en la que este se encuentra inmerso.

 Piso en venta en la calle Maresme, número 151. Vivienda de 120 metros cuadrados completamente reformada. Dispone de una terraza de 60 metros cuadrados. Conectada con el resto de Barcelona por metro, tranvía y diferentes líneas de autobús. Precio de la vivienda: 117.000 euros.

Piso en venta en la calle Maresme, número 128. Vivienda de 74 metros cuadrados, pendiente de reforma en una antigua comunidad de vecinos sin ascensor. Dispone de las mismas conexiones de transporte que el piso del primer anuncio. Precio de la vivienda: 223.000 euros.

Piso en venta en la calle Maresme, número 24. Vivienda de 95 metros cuadrados completamente reformada, situada en una comunidad de vecinos tan solo a 150 metros del centro comercial Diagonal Mar y a 25 metros de la parada de metro Maresme-Fòrum. Precio de la vivienda: 280.000 euros.

El barrio del Besòs, cuya parte baja se localiza a tan solo unos metros de la costa de la ciudad de Barcelona, goza de una situación geográfica única. Con el paso de los años la costa de la ciudad ha experimentado un cambio radical. Este proceso desemboca en la completa renovación de la zona que acogería el Fórum Universal de las Culturas en el año 2004, ahora de las más lujosas de Barcelona.

Su “privilegiada” situación y la cercanía con la zona del Fórum hace que entre los viejos edificios de los años sesenta se escondan auténticas minas de oro para los vecinos. Estos ponen a la venta viviendas a precios que en algunos casos llegan incluso a los 450.000 euros por el simple hecho de estar unos metros más cerca del Fórum que los pisos de sus vecinos.

Debido al fuerte contraste que existe desde hace unos años en el barrio, tres viviendas de la calle Maresme de características similares pueden venderse a precios muy diferentes, aun encontrándose a escasos metros de distancia entre ellos. Los mismos apartamentos humildes que alojaron a miles de inmigrantes de todas partes de España hace unas décadas hoy se convierten en grandes oportunidades para hacer dinero.

Actualmente, el barrio se perfila como una maraña desordenada de viviendas destartaladas, edificios que sufren problemas de aluminosis y una larga serie de calles e improvisados parques que reciben una atención deficiente por parte de las entidades públicas. Rosalía Sánchez (Barcelona) comenta que muchas comunidades de vecinos se encuentran en un estado deplorable, lo cual ha hecho que el precio de algunas viviendas decaiga y que grupos conflictivos de gitanos invadan estos espacios, complicando así cualquier tipo de proyecto urbanístico. “Muchos de los vecinos no hablan de su situación por miedo, viven en territorios completamente dominados y demacrados por los gitanos”, comenta Rosalía con un cierto temor a ser escuchada.

El Ayuntamiento de Barcelona no parece tener constancia de esta complicada situación. Desde el Ayuntamiento del distrito de Sant Martí, el departamento de obras y mantenimiento declara que no existe ningún proyecto de carácter urbanístico destinado al barrio del Besòs. Además de alegar a la complicada situación económica que el ayuntamiento sufre desde el año 2008, los responsables del departamento no ven la necesidad de llevar a cabo ningún plan de este tipo en un barrio para ellos consolidado y de escaso interés.

A pesar de la existencia de algún que otro plan de remodelación de comunidades de vecinos por parte de empresas privadas, destacando principalmente la instalación de ascensores, son pocos los edificios y espacios públicos de la parte alta del barrio. Estos sobreviven a un inminente proceso de degradación solamente por no haber tenido la buena suerte de encontrarse unos metros más cerca de la costa.

El barrio del Besòs se perfila como la víctima de los intereses de muchos: los de unos que ahora venden sus casas a precios prohibitivos y los de otros que se aprovechan de la mala situación de la parte más olvidada del barrio, lo cual ha propiciado la aparición de comunidades formadas por auténticos guetos. Pero tampoco hay que olvidarse de la falta de interés de otros, la de los dirigentes de un ayuntamiento que poco o nada hace por un barrio con un enorme potencial, aunque con un todavía dudoso futuro.

Un simple paseo por la Rambla Prim, calle que atraviesa el barrio desde la parte alta hasta la zona del Fórum, es suficiente para poder apreciar cómo los enormes y olvidados edificios de hormigón se van convirtiendo en vistosas construcciones de ladrillo, cómo la basura y los excrementos desaparecen por si solos de los parques, o cómo los comercios más concurridos van emergiendo. En definitiva, puede apreciarse cómo va aumentando la suma de dinero que hay detrás de todos esos carteles en los que se lee “se vende”.

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