Una España de coworkers

POR BÁRBARA JÁCOME Y RUTH DE LA ROSA
Desde el 2007 España ha perdido más de tres millones y medio de empleosA partir de ese momento surgieron nuevas necesidades en el mercado laboral. Nada se podía dar ya por supuesto, y los contratos indefinidos pasaron de la cotidianidad al mito. Las empresas empezaron a abaratar costes. Una de las maneras de hacerlo fue externalizar algunos servicios. Al emplear freelance, las empresas se ahorran salarios y seguridad social; a la vez se flexibiliza la forma de trabajar. Lo que para unas personas ya era una forma de vida, para otras parece estar transformándose en tendencia laboral. Como respuesta a los más de tres millones de personas autónomas que hay en España, surgieron los coworking, espacios de trabajo compartidos, usados por muchos profesionales independientes como un lugar para desarrollar su profesión. España es el tercer país con más espacios de este tipo por detrás de EE.UU. y Alemania. Barcelona es la ciudad líder en número de coworking de todo el país.

Ryan Clott es de Nueva York y estudió diseño industrial. Ha creado una marca de complementos masculinos llamada Nomad. Eligió Barcelona porque, según comenta, “aquí hay muchas oportunidades”. Según Ryan el movimiento del coworking pasa desapercibido en ciudades como Nueva York. Cree que en Barcelona “hay un coworking para cada emprendedor: la clave es encontrar el que te vaya mejor”. Afirma que es casi como postular a la universidad.

Ryan comparte espacio y gastos en Moda 22, el primer coworking  especializado en moda de España. Explica que eligió compartir espacio para poder trabajar en comunidad. Además, cuenta que así puede gestionarse mejor el tiempo y las emociones, lo cual estando solo es más difícil. Para Ryan “todo el mundo puede ser freelance, pero no todos quieren”.

No comparte esa opinión Merche Sánchez, abogada de profesión y emprendedora por vocación, que afirma: “sólo aquellas personas que se lo pueden permitir” pueden ser exitosas en la carrera del emprendimiento. Comenta: “un buen colchón económico ayuda a que a una persona le vaya mejor”. 

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Merche abrió  una aceleradora de empresas-coworking llamada Happy Startups Factory que tuvo que cerrar en el 2014 por los altos precios del alquiler y la poca rentabilidad que en realidad tienen estos espacios. Merche pagaba 1.700 euros mensuales de alquiler por un espacio de unos 200 metros cuadrados en la zona de Plaza España en Barcelona. Las tarifas de coworking dependen del horario y del tipo de espacio, pero no suelen superar los 250 euros al mes por usuario en tiempo completo de lunes a viernes.

Román Calavera, creador del coworking CREC en el barrio de Poble Sec de Barcelona, reflexiona respecto a la rentabilidad de estos espacios. Afirma que en sus inicios fue capaz de mantener a flote el negocio con más de mil metros cuadrados gracias a los recursos económicos de una empresa familiar. La encuesta de la revista on-line  Deskmag´s sobre el estado del coworking mundial muestra que menos de la mitad de estos espacios son rentables y no es hasta los dos años cuando empiezan a generar beneficio.

A pesar de eso, el número de coworking en el mundo, sobre todo en las  ciudades, va en aumento. Román explica que trabajar en comunidad forma parte de una nueva cultura colaborativa que está surgiendo en el mundo. Según él, solo los espacios que generen valor, sinergias y oportunidades de negocio podrán sobrevivir al “boom” del coworking que hay actualmente en España.