¿A la basura?

El Banc dels Aliments de Barcelona trabaja contrarreloj para asegurarse de que todas las donaciones que reciben lleguen a la mesa de quienes las necesitan antes de que caduquen.
Por CARLOS PÉREZ-VICO e IGNACIO PADILLA
Los voluntarios distribuyen los alimentos. Autor: Carlos Pérez-Vico

Unos 62 mil kilos de comida (el equivalente a 775 carros de supermercado) arriban a diario a los almacenes del banco. Casi la mitad proviene de excedentes que las grandes cadenas de supermercados no llegaron a vender y que son donados pocos días antes de caducar.

Los 228 trabajadores del banco (apenas ocho de ellos asalariados, el resto voluntarios) reciben e identifican la comida según su tipología y fecha de caducidad. Luego ingresan la información a un sistema informático que programa el reparto. La gestión de carnes y pescados representa el mayor desafío por su dificultad de conservación. Esos alimentos se distribuyen entre 150 mil personas al mes que reciben, en promedio, unos 110 kilos al año.

La Asociación Pan de Vida de Martorelles es una entidad beneficiaria del banco. Autor: Ignacio Padilla

Teniendo en cuenta, según declaraciones de Jordi Peix en Catalunya Radio, que una persona necesita unos 500 kilos al año para poder alimentarse de forma correcta, el banco está lejos de poder suplir el cien por cien de la necesidad de alimentos que se requiere en nuestro entorno.
Una ciudad como Barcelona, en la que el 15 por ciento de la población es pobre y el 11 por ciento está en paro, la idea del despilfarro cobra un componente moral: “Esos alimentos que se despilfarran se pueden redistribuir perfectamente a entidades de ayuda social”, afirma Belén Giménez, responsable de comunicación.

 Fuente: Banc dels Aliments

El escándalo del despilfarro

Así lo entendía Jordi Peix (Barcelona, 1944-2014), quien fundó el banco en 1987: “El despilfarro alimentario es un escándalo ante la pobreza creciente”. El concepto de “banco de alimentos” nació en Estados Unidos, en 1966, de la mano de John van Engel. Casi veinte años después, en 1984, el proyecto se introdujo en Europa a través del Banco de Alimentos de París, en el cual se inspiró Peix para abrir la entidad homónima francesa en la capital catalana.

 Fuente: Banc dels Aliments

El almacén del Banc dels Aliments de Barcelona. Autor: Ignacio Padilla
El almacén del Banc dels Aliments de Barcelona. Autor: Ignacio Padilla

Donde todavía es complicado evitar el despilfarro de alimentos es en los hogares particulares. Según la FAO, el 18 por ciento de la comida que compran los españoles termina en la basura. Por normativa, los víveres que han salido de la red comercial -y que han sido manipulados por los consumidores- no pueden ser recuperados por entidades como el Banc dels Aliments por no contar con las garantías sanitarias suficientes.

Lo que sí hace el banco para concienciar del desaprovechamiento de los alimentos es tener un programa para sensibilizar a las escuelas y a las familias, además de lanzar campañas como “Consumo preferente no es lo mismo que caducidad”.