“Mi futuro es ahora”

MERITXELL PAJUELO TOLEDO y MARCEL CARRASCO ELIAS
El cáncer va en camino de convertirse en la epidemia del siglo XXI. Mientras la tecnología de diagnósticos evoluciona y los fármacos para el tratamiento se multiplican, muy poco se hace por conocer sus causas y estimular la prevención. Detrás de la frialdad de las estadísticas y de los números, encontramos historias personales de superación que nos hacen ver la vida con otros ojos. Tal como la de Nuria Solé Ximenez (Barcelona, 1971), una profesora que lleva casi tres años en tratamiento contra el cáncer de mama y que ha decidido no tomarlo como una condena sino como un proceso de aprendizaje y autosuperación.

Cuando le dijeron que tenía cáncer de mama, ¿Qué sintió?

Cuando fui al oncólogo y le vi la cara, lo supe. De hecho él no sabía muy bien cómo decírmelo y yo me adelanté. Él solo tuvo que asentir y, bueno, fue un golpe, pero lo encajé bien.

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Nuria en Institut Oncológic de Catalunya para una sesión de radioterapia. Autora: Meritxell Pajuelo Toledo

No todo el mundo se lo toma de esa manera, ¿De dónde sacó esa energía?

De mi familia. El entorno es muy importante en estos casos. Su apoyo y ánimos constantes me dan fuerzas cada día para seguir yendo a radio y seguir esforzándome en ponerme bien.

Tengo entendido que el proceso hacia la curación es muy duro.

Sí, sobre todo al principio. Después de la operación de mamas me fui a casa con los drenajes y me tenía que ir haciendo curas. Duró semanas. Cuando pensé que ya estaba, me dijeron que me tenían que quitar los puntos y las grapas. Ese es uno de esos momentos en los que piensas: ‘Bueno, ya basta ¿no?’ (risas). Todo es un camino de aprendizaje y autosuperación.

Nuria hace ejercicios de fisioterapia con una bola de esponja para recuperar la movilidad del brazo que perdió después de la operación. Autora: Meritxell Pajuelo Toledo
Nuria hace ejercicios de fisioterapia con una bola de esponja para recuperar la movilidad del brazo que perdió después de la operación. Autora: Meritxell Pajuelo Toledo

Y en ese camino, ¿recibe toda la ayuda que quisiera por parte del hospital?

La verdad es que sí que me ayudaron mucho. Te responden a todas las preguntas que tengas. Incluso, unas voluntarias hacen unas bolas de esponja para hacer los ejercicios postoperatorios. Lo que sí que eché un poco en falta es información sobre lo que debo evitar a la hora de comer.

¿Por ejemplo?

Hay alimentos que por mi tipo de cáncer debo evitar, como la leche y sus derivados, la soja… Si nadie te lo explica, los sigues tomando y eso es contraproducente.

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Nuria en el Institut Oncològic de Catalunya para una sesión de radioterapia. Autora: Meritxell Pajuelo Toledo

Ya lleva casi tres años en tratamiento.

Sí, y he aprendido que el cáncer ni se gana ni se pierde, se lucha. Cuando termine con la radio, tendré que seguir viniendo a hacerme revisiones durante años. Pese a eso, puedo decir que la enfermedad me ha ayudado a ver la vida de otra manera, vivo más el día a día.

¿Y cómo ve el futuro?

Mi futuro es ahora. No me preocupo por tonterías y siempre intento ser positiva. Ahora cuando miro mis cicatrices pienso: ‘bueno, dentro de lo que cabe, ha salido bien. Me ha quedado bonito’.

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