¿Por qué mueren los negocios centenarios en La Rambla?

Thomas Helm y Javier Suárez

En La Rambla, la calle más querida de Catalunya, hay un funeral en desarrollo. Es un funeral por los negocios más icónicos. La gran mayoría de ellos está desapareciendoLos que quedan representan parte del patrimonio cultural e histórico de la urbe.

Una de las razones fundamentales de este fenómeno es la subida del precio de los alquileres. El fin de la moratoria de veinte años a la aplicación de la ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, autorizó desde finales del 2014 a los propietarios de locales a actualizar las rentas. La mayoría de dueños de comercios centenarios no se preocuparon de negociar a tiempo una revisión de los alquileres. Ahora, los que todavía se mantienen en funcionamiento, tienen que hacerle frente a una presión constante por precios que llegan a miles de euros mensuales. La mayoría de los nuevos arrendatarios provienen de países como Rusia, Paquistán, China, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido. Algunas son empresas multinacionales.

La tienda de accesorios Musical Emporium, que está ubicada en la Rambla desde 1900, cerró sus puertas a comienzos del 2015. Lluís Castelló, ex propietario, confirma que la principal razón fue que antes pagaba 250 euros de alquiler mensual, pero luego el propietario del local comenzó pedirle un valor de 5.000 euros.

Dunkin’ Coffee, La Boqueria (Mercado) y turistas en medio de Las Ramblas. Autor: Thomas Helm

Un caso muy parecido se dio con dos librerías emblemáticas, Canuda y Catalònia, la última de las cuales tenía por emblema “el mundo está gobernado por libros”. Ahora su espacio está ocupado por un McDonald’s.

Mientras tanto, la firma española de moda Mango abrió una megatienda en uno de los edificios más simbólicos de esta calle, el edificio del antiguo Cine Alexandra. La firma estimó una inversión inicial de solo 1,8 millones de euros, pero el monto total al momento de la apertura ascendió a 25 millones de euros. El fenómeno del turismo masivo ha hecho de Las Ramblas un espacio abierto para los grandes capitales, pero dejando de lado a los vecinos de toda la vida.

Interior Casa Beethoven, otro negocio dedicado a la música que todavía no cierra sus puertas. Autor: Thomas Helm

Las causas de la desaparición de las tiendas tradicionales abarcan también temas como la falta de relevo generacional; la competencia con otros modelos de negocios; cambios en los hábitos de consumo y la falta de definición del cliente objetivo.

Antigua pastelería y confitería reconvertida en tienda de souvenirs. Autor: Thomas Helm

Tal vez todo esto sea parte de un proceso evolutivo donde los comercios centenarios se trasformen en escaparates de la modernidad y desaparezcan de la memoria de los barceloneses. Justo delante del Liceu, durante 34 años abrió sus puertas La Casa dels Paraigües, pero con su cierre pasó a ser una sucursal de BBVA. Ni siquiera ha quedado una placa que trasmita a las generaciones futuras el paso de este negocio en la historia de la ciudad.