La Rambla ya no es lugar para los barceloneses

POR RUTH DE LA ROSA

Es sábado por la tarde en vísperas de Navidad. Familias, parejas y grupos de turistas caminan de forma lenta y atropellada por la Rambla de les Flors de Barcelona. Muchas personas se detienen curiosas ante las paradas de souvenirs y flores que están a ambos lados de la calle. “Where is la Boquería?”, pregunta una familia extranjera a la dueña de la floristería “Carolina”. La mujer, de ojos verdes y cabello rubio, frunce el ceño y señala hacia su derecha para seguir una conversación telefónica que ha sido claramente interrumpida. “La Rambla ya no es lo que era”, comenta la florista. Las luces alumbran al río de gente que se amontona en uno de los paseos más conocidos de la ciudad de Barcelona, por el que cada día transitan más de doscientas mil personas. El 60% son turistas, según una estadística de Amics de la Rambla.

Carolina Pallés es la quinta Carolina de una familia de floristas. Su bisabuela vendía flores en la Rambla pero fue su abuela quien abrió la parada Carolina. “Desde hace unos años la Rambla ha dejado de ser lo que era, se ha convertido en un escaparate gigante para turistas”, comenta exasperada. “Ya no es un lugar para los barceloneses. Las tiendas de souvenirs han cambiado su esencia y desplazado el comercio local.”

Carolina es la quinta generación de una familia de floristas. Formó parte de la redacción del Plan Urbanístico de la Rambla de Barcelona. Foto: Thomas Helm
Carolina es la quinta generación de una familia de floristas. Formó parte de la redacción del Plan Urbanístico de la Rambla de Barcelona. Foto: Thomas Helm

Barcelona, con más de cinco millones de visitas anuales, es la ciudad más visitada de España y una de las veinticinco más visitadas del mundo, según el último estudio de Euromonitor (Empresa de investigación de mercado internacional). Este fenómeno, junto con la crisis económica, ha provocado que muchos de los locales comerciales antiguos en la Rambla hayan desaparecido para dejar paso a tiendas dirigidas al turismo. Aun así quedan en la Rambla establecimientos centenarios. Uno de ellos es la camisería Xançó.

Una gran caja registradora dorada, que marca el importe en pesetas, da la bienvenida a la entrada de esta tienda, que dentro de poco cumplirá doscientos años. Estanterías de madera almacenan cientos de camisas dobladas de todos los colores junto a jersey de lana y cachemir. Las puertas del interior y los escaparates poseen molduras redondeadas y cristales plomados. En el almacén se apilan cajas de cartón y se resguarda una caja fuerte de hierro forjado. Las corbatas de seda de la marca italiana Fumagalli´s acaban de vestir a esta camisería, donde parece que se haya parado el tiempo.

La camisería Xançó es una de las tiendas más antiguas de Barcelona. Ubicada en las Ramblas han pasado de vestir a vecinos a asesorar al turismo. Foto: Ruth de la Rosa
La camisería Xançó es una de las tiendas más antiguas de Barcelona. Ubicada en las Ramblas han pasado de vestir a vecinos a asesorar al turismo. Foto: Ruth de la Rosa

Mientras Carmen atiende en inglés a unos clientes, Pilar Satta, esposa de Tristán Xançó, dueño de la camisería, afirma que la Rambla “ya no es lo que era”. Antes, comenta Satta, la Rambla era un paseo lleno de comercio local. “Nosotros seguimos vendiendo nuestro género, pero en vez de a los barceloneses, a los turistas.” Ahora hay algunos comerciantes que, según ella, destrozan el “alma y la estética” de la Rambla. Algunos quitan la decoración antigua de las fachadas “a pesar de las ordenanzas”.

Jagjeet Singh trabaja para un comerciante catalán en uno de los establecimientos de souvenirs cerca de la floristería “Carolina”. El puesto es luminoso y sus estanterías de aluminio aguantan tazas de cerámica blanca con la palabra Barcelona escritas en diferentes colores. A su lado, el producto “estrella”, según el vendedor: los cactus. Cada cactus viene literalmente metido dentro de una taza a modo de souvenir. Singh comenta que con los souvenirs “se hace más dinero que con las flores“.

Las tiendas de souvenirs se han extendido en la Rambla debido al turismo. Muchos comerciantes locales se quejan por la fala de regulaciones. Foto: Thomas Helm
Las tiendas de souvenirs se han extendido en la Rambla debido al turismo. Muchos comerciantes locales se quejan por la fala de regulaciones. Foto: Thomas Helm

“Sólo se debería vender flores y plantas en la Rambla de las Flores”, afirma contundente Carolina Pallés. Según ella, los cactus son sólo para “cumplir” ordenanzas. “Hecha la ley hecha la trampa. ¡Claro que venden plantas!, pero en realidad son souvenirs”, se lamenta Pallés, que fue consejera del barrio de Ciutat Vella por el PSC y participó en la redacción del Plan Especial de ordenación urbanística de la Rambla con el anterior gobierno en diciembre de 2014.

Dicho plan fue respaldado por el Partido Socialista de Catalunya y Convergència i Unió tras largos procesos de participación vecinal. La finalidad de esta ordenación es proteger la Rambla “como conjunto patrimonial” para convertirlo en un “eje de referencia y de identidad de los barceloneses”. Según la florista y activista, la Rambla pide “a gritos” un plan urbanístico que ayude a reducir el impacto del turismo y promocione el comercio local.

Con el plan de Usos de Ciutat Vella (diciembre 2014) se consiguió que las licencias de restaurantes y hoteles queden totalmente limitadas, pero el Plan Especial de ordenación urbanística de la Rambla quiere ir más allá y regular aspectos como el control del número de quioscos, terrazas y hoteles, la ampliación de las aceras, el uso del transporte público y la mejora de la conservación de las fachadas entre otros puntos. El gobierno actual de Barcelona presidido por la alcaldesa Ada Colau ha parado este plan. En unas declaraciones al diario “El Periódico” la consejera del distrito de Ciutat Vella, Gala Pin, comenta que no se llevará a cabo ningún cambio en la Rambla hasta 2016. Para el consistorio “es necesario planificar el desarrollo turístico de la ciudad antes de meter mano en firme a la Rambla.”

Xavi Massip, gerente de la asociación vecinal Amics de la Rambla, reivindica que El Plan Especial de La Rambla es “imprescindible”. No entiende porqué el gobierno actual ha parado este proceso “sin explicar cuáles son las razones”.

Carolina tiene en su floristería fotografías de personajes conocidos de la cultura en Catalunya. Dalí, Lorca etc. Foto: Ruth de la Rosa
Carolina tiene en su floristería fotografías de personajes conocidos de la cultura en Catalunya. Dalí, Lorca etc. Foto: Ruth de la Rosa

Dentro de la floristería “Carolina” hay fotografías de las cinco generaciones de mujeres que han regentado esta tienda. “Personalidades como Salvador Dalí y Federico García Lorca venían a comprar aquí. Quizás mi generación es la última que mantenga esta parada”, lamenta la quinta de las Carolinas. Mientras mira añorada las imágenes, su hermana Mercè envuelve una rosa en papel reciclado. En él se puede leer un artículo estampado del periódico “El Continental” haciendo alusión a la generación de floristas. Un papel con historia que quizás, desaparezca con el tiempo.