Por María García San Narciso

En estas eleccionesConvergencia i Unió se juega  algo más que el número de eurodiputados que ocuparán sus asientos al Parlamento Europeo. Disputa la permanencia por el liderazgo en la campaña independentista previa a la consulta de noviembre. Y es que, en esta lucha entre CiU y Esquerra Republicana de Catalunya, el euroescepticismo puede ser un factor determinante a la hora de que la balanza  se incline hacia uno u otro lado. 

Hasta ahora la campaña de CiU para las próximas elecciones del 25 de mayo se han centrado entorno a un lema claro: trabajar por el derecho de decidir y por una Catalunya independiente que permanezca dentro del marco europeo. Ramón Tremosa es el encargado de encabezar Coalición por Europa, formada por CiU, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Coalición Canaria-Partido Nacionalista Canario (CC-PNC) y Compromiso por Galicia (CxG) y que, según las encuestas, podrían alcanzar los tres escaños.

Durante toda la campaña han sido mucho más críticos con España como Estado miembro que con Europa, culpando al país de nacionalizar éxitos europeos y europeizar fracasos nacionales. Sin embargo, parece que últimamente no sólo se las estarían viendo con los unionistas. Según el Centro de Estudios de Opinión, ERC podría igualar e incluso superar a CiU, dándole hasta 3 escaños, lo que supondría una victoria inaudita desde la Segunda República para el partido de Oriol Junqueras.

Una de las cuestiones que determinarían los resultados y que más estaría preocupando a Tremosa es el escepticismo. En 2009 la abstención en Catalunya alcanzó el 60,2%. Este año se espera que  la  participación no supere el 43%.

 

Por eso, ya desde el  inicio de la campaña, Tremosa pedía a las personas que acudiesen a las urnas “para demostrar al gobierno español, pero también al mundo, que nos creemos este proceso, necesitaríamos una participación muy alta para que desde Madrid no nos puedan decir que el pasado 11 de septiembre fue un happening, una flor de verano, sino que responde a una voluntad mayoritaria consistente y persistente”.

 Los resultados del próximo domingo servirán para saber quién podría llevar las riendas del proceso soberanista. La posible derrota de CiU podría acarrear problemas internos entre aquellos miembros de la coalición que quieren que el proceso llegue hasta el final y los que son más reacios al independentismo. También supondría que el liderazgo de Mas de cara a la consulta del 9 de noviembre quedase en entredicho.

De momento, las encuestas parecen indicar que los catalanes no irán a votar en masa y que, hoy por hoy, les preocupa más el paro y la precariedad laboral (67,4%), seguidos por el funcionamiento de la economía y la insatisfacción política (35,1% y 33,5%), que las relaciones entre Catalunya y España (20,6%).

Ramón Tremosa en el mitín final / María García San Narciso