¿El cambio en Catalunya?

 CHRISTIAN MORALES
Todos los días del año existe un lugar que no cierra por vacaciones, para disfrute de barceloneses y turistas seducidos por el atractivo de la ciudad. Plaça Catalunya, uno de los rincones más antiguos y transcurridos del área metropolitana. Centro neurálgico de Barcelona donde parten las principales arterias que hacen bombear de vida la ciudad. Fachadas antiguas y señoriales que describen su historia. “Historia que ha resurgido de nuevo” expresa Milagros —de ochenta y seis años— asomada a su balcón. Sus manos se mantienen firmes apoyadas a la barandilla, en la que hondea una estelada, la bandera independentista catalana. En el edificio, varias esteladas compiten con banderas de España.
Barcelona, 15/12/15, catalanes muestran la voluntad de un cambio desde sus fachadas. Foto: Christian Morales
Barcelona, 15/12/15, catalanes muestran la voluntad de un cambio desde sus fachadas. Foto: Christian Morales

“Ha resurgido el sentimiento catalanista después que nos hayan oprimido durante tantos años”, argumenta con un tono firme Rafael, vecino de l’eixample. Su mujer, Rosa, añade: “Vine a Catalunya sin nada con doce años y aquí me lo han dado todo. Ahora con los recortes me lo están quitando todo y no lo pienso permitir”. Preguntado sobre el significado de  la masificación de banderas en la ciudad, Rafael opina: “Son el símbolo de descontento ante la situación política actual”.

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Barcelona, 11/09/11, catalanes entrelazan sus manos formando la separación entre España y Catalunya. Foto: Cedida

El día 11 de septiembre se conmemora la caída de Catalunya. La ciudad celebra la derrota de 1714. Desde el año 2011 miles de catalanes piden la independencia de Catalunya. En una ocasión dibujaron  una V de victoria en otra se entrelazaron las manos formando una cadena humana o una flecha que indicaba vía libre. CiU, partido no independentista en sus más de treinta años de historia, ha sido el impulsor de este movimiento. Formación política tachada por casos de corrupción como el caso Pujol o más recientemente el caso 3%. La fiscalía anticorrupción investiga el supuesto cobro de comisiones del 3% por obra pública. La CUP se resiste a apoyar al líder de Convergència Democràtica per Catalunya (CDC) precisamente por la implicación de su partido en este tipo de delitos. Mas se defiende afirmando que sus cuentas son transparentes y que es una estrategia por parte del Gobierno central para frenar el proceso unilateral de independencia. El cambio de mentalidad ha provocado la ruptura entre Convergència i Unió Democràtica (UDC) antes de la secesión entre Catalunya y España. Algunos catalanes argumentan que el deseo de la independencia de Catalunya por parte de Artur Mas es una vía de escape por sus relaciones con estos casos de corrupción.

A favor o en contra, la independencia se ha asentado en la opinión pública catalana para quedarse. En las últimas elecciones catalanas, celebradas el pasado 27S, la coalición Junts pel sí consiguió imponerse al resto con sesenta y dos escaños. “En estas elecciones generales repetiremos el éxito del 27S”, argumentó Francesc Homs—cabeza de lista de Democracia i Llibertat (DiL) por Barcelona. El ex consejero del Parlament de Catalunya no duda de que seguirán trazando el camino hacia la independencia.

En realidad, en las autonómicas del pasado otoño el partido, liderado entre otros por el presidente en funciones de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, no consiguió mayoría de votos. En el que acabó siendo un plebiscito el 52,22% de los votantes siguieron apostando por una Catalunya dentro de España frente a un 47,78%, que optaron por los partidos independentistas. El presidente de la Generalitat de Catalunya  insiste en que han conseguido la mayoría absoluta (en escaños) gracias a la coalición con la CUP.

Democràcia i Llibertat presente en las calles de la ciudad condal.
Barcelona, 08/12/2015, Democràcia i Llibertat presente en las calles de la ciudad condal. Foto: Bárbara Jácome

“Estoy sin trabajo, tengo dos hijos y se me ha acabado la prestación por desempleo”, contaba apenado Javier, un joven peón de almacén. Todas las mañanas se levanta en busca de trabajo. Javier compite con 670 mil desempleados en Catalunya. Al mediodía recoge a sus hijos del colegio porque no se puede permitir que se queden en el comedor. Según Artus Mas, en una Catalunya independiente habría más trabajo, se pagarían menos impuestos y habría más prestaciones. Sin embargo, estudios realizados por Credit Suisse —empresa de servicios financieros con sede en la ciudad de Zúrich— argumentan que Catalunya tendría el tamaño de Bélgica, la población de Suiza y el PIB de Noruega. Perdería el 20% del PIB. La comunidad autónoma podría ser condenada a un aislamiento económico y un empobrecimiento sin precedentes.  El euro se convertiría en una moneda extranjera que podría mermar su competitividad. También saldría del Banco Central Europeo (BCE) y perdería la supervisión bancaria europea. Fuera de la UE.

Algunas empresas podrían retirarse de territorio catalán. Este efecto conllevaría menos riqueza y más desempleo. José Manuel Lara, ex presidente del grupo Planeta, argumentó unos meses antes de su fallecimiento en un foro empresarial que “si Catalunya fuera independiente, el grupo planeta se tendría que ir”. En el programa “El objetivo” presentado por la periodista Ana Pastor, el president de la Generalitat de Catalunya en funciones, respondió al ser preguntado por estos drásticos acontecimientos que “el riesgo para una Cataluña independiente es que haya estados europeos que nos pongan dificultades”. En la entrevista preguntó enfadado a la presentadora el por qué no le preguntaba las cosas buenas que traería la independencia.

El partido de Homs tiene actualmente un rival directo, el presidente del gobierno Mariano Rajoy. Quien ni deja opción a una salida de Catalunya de España ni parece abierto al diálogo. “No pienso permitir la ruptura de España”, insiste una y otra vez. Esta postura ha enfadado a mucha gente en Catalunya: “Nosotros solo queríamos llegar a un acuerdo y que se nos tuviera en consideración, pero se han reído en nuestra propia cara”, argumenta al respecto un transeúnte enfadado.

Desde el estadillo de la burbuja inmobiliaria, España no atraviesa su mejor momento: recortes en sanidad, educación, pensiones y una alta tasa de desempleo, actualmente 4.149.298 millones. “Estoy dando de comer a dos de mis hijos y a mis nietos con una pensión de novecientos euros”, comenta Milagros. “Independencia o no, solo quiero un futuro mejor para mis nietos”.

Entre cartones, sentados en un banco, muchas personas divagan por los rincones de Plaça Catalunya. Niños corren con globos en la mano y asustan a las palomas ajenos a su futuro. Si el centro de Barcelona tuviera ojos, explicaría las razones de los independentistas y las de los no independentistas que se reúnen todos los años en manifestaciones. Personas que quieren algo en común, un bienestar para su país, para sus familias y para ellos.

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