Manuel Reyes: “Hablar de Convergència es hablar de corrupción”

JAIME GÁRATE MARQUERÍE
Manuel Reyes (Barcelona, 1976) es el número 6 de la lista del Partido Popular (PP) al Congreso de los Diputados por Barcelona. Aspira a hacerse con un escaño en el Congreso sin perder de vista su gran objetivo: volver a ser alcalde de Castelldefels, donde gobernó del 2011 al 2015. Se desmarca de la corrupción, pero también de los nuevos partidos. Piensa que carecen de la experiencia necesaria para gobernar. Reyes apuesta por el equilibrio entre la energía propia de la edad y la experiencia y por una Catalunya dentro de España.

 

¿Cómo marcha la campaña?

Quince días dan para lo que dan. Aunque yo siempre digo que las campañas duran cuatro años. Si no has pasado por un lugar en cuatro años no puedes ir allí el último día a pedir el voto. Lamento que haya políticos que hagan eso. Es necesario un contacto constante con la sociedad. Cuando era alcalde de Castelldefels una de mis prioridades era precisamente esa. Y volverá a serlo si consigo recuperar la alcaldía.

Precisamente el contacto con la sociedad es lo que reclaman los nuevos actores políticos que han aparecido en escena en los últimos años, ¿no le parece?

Sí, escuchar al pueblo es algo fundamental. Pero me gustaría aclarar que estos nuevos partidos no están solo formados por gente joven. Hay mucha gente que ha estado militando 15 años en otros partidos. Que aparezcan ellos en la foto es una estrategia de marketing político. En el PP también hay gente joven. Si pones al frente de un partido a una persona de 70 años pierdes credibilidad.

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Barcelona. 10/12/15. Reyes sonríe durante la entrevista. Foto: Thomas Durand

¿Y eso no significa también que se cuenta con una amplia experiencia?

Sí, la experiencia es importante. Cuando tienes el conocimiento de que un partido político es solvente y funciona, se es más proclive a votar por él. Pero eso es una decisión de la ciudadanía. Soy de los que piensan que para ser Presidente del Gobierno es mejor empezar como concejal y adquirir esa experiencia. Hay candidatos que no la tienen. Los experimentos, mejor con gaseosa.

¿Se refiere a Pablo Iglesias?

Sí, por ejemplo. Él no la tiene. Además, le ha faltado tiempo para renunciar al acta de eurodiputado y, sin embargo, acude todos los fines de semana a un programa de televisión. Pero bueno, todos y todas cometemos errores. Yo también. En su caso es mejor que se vaya curtiendo y que adquiera la capacitación necesaria.

¿Qué se juega el Partido Popular en España?

Trabajamos para seguir otros cuatro años en La Moncloa. Nuestro pilar electoral es lo que llamamos el “20 y 20”. Es decir, que en el año 2020 haya 20 millones de personas en España con un puesto de trabajo. Algo que nunca se ha conseguido en este país.

Teniendo en cuenta los datos de desempleo, ¿es posible llegar a esa cifra en un periodo de cuatro años?

Es cierto que ahora hay una tasa de paro juvenil de más del 40% y que las personas de más de 50 años tienen dificultades para encontrar trabajo. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero nos dejó una situación muy mala. Pero gracias a las medidas que hemos tomado, hemos conseguido que España no sea rescatada y también hemos frenado la destrucción de empleo. Estamos mejor que hace cuatro años.

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Barcelona. 10/12/15. Detalle de las manos de Manuel Reyes durante la entrevista. Foto: Thomas Durand

¿Cree que los últimos escándalos de corrupción han podido perjudicar a su partido?

No, porque nos hemos puesto muy duros con el tema últimamente. Aun así, no somos los únicos. Por ejemplo, en Catalunya, hablar de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC) es hablar de corrupción, por eso se han cambiado el nombre. Lamento que haya gente que se meta en política para aprovecharse de las instituciones y enriquecerse.

Y en Catalunya, ¿qué se juega?

Queremos seguir siendo parte de España. Me siento español y catalán y voy a seguir defendiendo mis ideas, que son la de la mayoría de los españoles. Aunque es cierto que al final, una bandera no te da de comer.

El resto de partidos se muestran favorables a una reforma constitucional para afrontar la aspiración independentista catalana. ¿Usted qué piensa?

Yo creo que las normas se pueden revisar para ir mejorando. Pero siempre con consenso. Las fronteras de un país las tenemos que decidir entre todos, no solo una parte. Además, para mejorar los sistemas de financiación y educativos catalanes no es necesario modificar la Constitución.