Albert Rivera, el tercero en discordia

CELIA ALONSO
Imposible es solo una opinión. Ese es el lema que rige la vida de Albert Rivera Díaz, más conocido como Albert Rivera. Nacido en Barcelona el 15 de noviembre de 1979, actualmente es el presidente de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía y es el candidato por dicho partido a la presidencia del Gobierno de España. A pocos días de cumplir los 33, aspira a “transformar este país y no a romperlo”, a salir de la “España de bandos” y a acabar con el “capitalismo de amiguetes, en el que unos pocos se reparten el país como una tarta”.

Hijo único del barcelonés Agustín Rivera y de la malagueña María Jesús Díaz, Rivera se licenció en Derecho por la Facultad de Derecho ESADE de la Universidad Ramón Llull. Fue en esta época

Barcelona (Nou Barris, 6/12/2015) Albert Rivera, candidato a la Presidencia de España por Ciudadanos, sentado con Juan Carlos Girauta y Inés Arrimadas en un acto de campaña en Nou Barris.
Albert Rivera, candidato a la Presidencia de España por Ciudadanos, sentado con Juan Carlos Girauta y Inés Arrimadas en un acto de campaña en Nou Barris. Foto: Mel López.

cuando empezó a dar sus primeros pasos en política participando en la liga española de debate universitario, de la que su equipo resultó vencedor en el año 2000. También fue durante su etapa universitaria cuando conoció a Francesc Carreras, catedrático de Derecho Constitucional e impulsor de la plataforma cívica Ciutadans de Catalunya, de la cual más adelante surgiría Ciudadanos.
Frente a la pregunta de qué siente bajo tanta presión, Rivera se limita a contestar: “Yo duermo muy tranquilo, como un tronco. Suelo dormir unas siete u ocho horas diarias”. Y es que, pese a estar en el centro de mira mediático, el político se encuentra en momento de gracia. Las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sitúan a su partido como tercera fuerza política con una intención de voto del 14,7%, detrás de Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y por delante de Podemos. Además, una encuesta realizada por El Confidencial le muestra como el único candidato que aprueba de los cinco que se presentan a las elecciones generales del 20 de diciembre, con una nota de 5,35.

Poco partidario de etiquetarse como de izquierdas o derechas, Albert Rivera se muestra como un líder carismático, dispuesto a entrar en debate: “En la política hay bastante mafia, bastante mediocre y mucho perdedor que no respetan el ‘fair play’, que es lo que a mi me gusta”. Rivera defiende una política de diálogo en la que los dirigentes sean duros en sus intervenciones pero manteniendo las formas y la educación y añade: “Se puede ser duro y, a la vez, ser noble”. Esta postura ha llevado a Ciudadanos a posicionarse como el partido con el que tanto la derecha como la izquierda podría pactar en el caso de no haber una mayoría absoluta en las próximas elecciones. Respecto a este tema Rivera asegura que los partidos más alejados de su forma de ver la política son Podemos y el PP.

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Detalle de un cartel de Ciudadanos en el Metro de Barcelona. Foto: Mel López

Reformista, unionista y europeísta, estas tres palabras definen la política que defiende Albert Rivera en Ciudadanos. Proveniente de un partido fundado en Catalunya, se muestra contrario al proceso independentista e insiste en que mientras algunos partidos quieren “derribar la casa” aunque no lo vayan a conseguir, Ciudadanos no quiere eso: “nosotros venimos a reformarla”, asegura. Su oposición al nacionalismo catalán ha sido siempre un tema recurrente en su discurso político, lo que le ha llevado a ser tildado de ‘facha’ en numerosas ocasiones: “En Catalunya el nacionalismo más retrógrado y más antiguo se considera equívocamente progresista y eso lleva a confusiones” aclara ante la pregunta de qué piensa sobre ese calificativo que le atribuye.

Huye del formato establecido de mitin. Defiende que la política debe contarse de otra manera y toma como referentes a los políticos estadounidenses. Así pues, en sus giras por España muestra una imagen de político cercano. Siempre arreglado pero sin corbata, evita los formalismos arcaicos y busca en sus discursos una mayor conexión con el público. Prescinde también del atril, prefiere el micrófono inalámbrico y sale sólo al escenario. Tan sólo le acompaña una pantalla con el logo de partido. Rivera asegura que Ciudadanos apuesta porque “se gobierne de otra manera, se cuente con las personas y no se les dé la espalda” e insta a los votantes a sumarse al cambio “a no hacer cábalas de pactos, ni de sumas, ni de restas. Simplemente se debe votar un cambio si queremos que se gobierne de otra manera”, remarca.

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