Objetivo: La Moncloa

CELIA ALONSO y GIULIANA IPPOLITI
Por primera vez en la historia de la democracia, los españoles se van a la cama sin conocer el nombre del nuevo presidente. Tras las elecciones realizadas este domingo 20 de diciembre, el panorama político es claro y difuso al mismo tiempo.

Los votantes han apostado por el pluralismo, uniendo cuatro fuerzas democráticas diversas. El Partido Popular (PP) liderado por Mariano Rajoy no ha logrado consolidar la mayoría necesaria para gobernar, al haber obtenido 123 escaños (habría necesitado 176 para tener mayoría absoluta). Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) obtuvo 90 escaños, Podemos 69 y Ciudadanos 40. Esto conlleva a varios panoramas: Que el PP y PSOE pacten, ya que serían la única coalición de dos que podría conseguir la mayoría absoluta. Este sería un pacto revolucionario, porque son partidos tradicionalmente opuestos. Es en esta circunstancia cuando los “nuevos” partidos cobran protagonismo, pero relativo, ya que solo podrían formar gobierno en tripartito.

Por ideología cabría suponer que Ciudadanos pactaría con el PP y Podemos con el PSOE, pero ninguna de estas coaliciones llega a la mitad de los escaños. La entre Podemos y el PP parece una unión imposible, al igual que la del PP con el PSOE. Esto deja a Ciudadanos en una posición protagonista en las negociaciones de gobierno. Además, cabe destacar los nueve escaños logrados por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y los ocho de Democràcia i Llibertat (DiL), que también podrían ser decisivos para conseguir el objetivo Moncloa.

Tras conocerse los resultados los líderes se han dirigido a la prensa y a los militantes. Desde el balcón de Génova Mariano Rajoy ha declarado: “Voy a intentar formar un gobierno estable, pero no será fácil”. Por su parte Pedro Sánchez apuntó que corresponde al PP intentar formar gobierno. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, aseguraba que ha nacido una nueva España. Finalmente Albert Rivera afirmaba que estando en el centro pueden dialogar con los demás.

A partir hoy los partidos tienen dos meses para investir a un presidente. De no conseguirlo se convocarían nuevas elecciones. Así pues, las negociaciones serán las protagonistas hasta que se tenga claro quién va a gobernar el país.

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