MARTA VALLCANERA

El Carrer de Sants es uno de los ejes comerciales más importantes y transitados de la ciudad de Barcelona. Con más de 200 años de historia esta vía es considerada la calle comercial más larga de Europa. Cuenta con un total de 300 negocios repartidos a lo largo de sus cuatro kilómetros y con una asociación de comerciantes muy potente. Antiguamente, sólo los vecinos del barrio consumían en ella pero, cada vez son más los habitantes de otros barrios de la ciudad, además de los turistas, que deciden desplazarse a Sants para realizar sus compras y, de esta forma, alejarse de las grandes marcas que forman otros de los ejes comerciales de la ciudad.

Durante estos últimos años, con la llegada de la crisis económica y la entrada en vigor de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), el modelo de negocio de la calle de Sants se ha visto obligado a renovarse. Muchos de los pequeños negocios de carácter familiar no han podido sobrevivir ante la amenaza de las grandes franquicias o cadenas y han cerrado sus puertas.

Según Martí Foz, técnico de creación de empresas del servicio de emprendería de Barcelona Activa, “en tiempos de crisis económica resulta más fácil mantener una franquicia que un pequeño negocio, ya que estos últimos requieren mucha constancia y diferenciación para poder sobrevivir. Es por ello que el número de franquicias ha aumentado de forma considerable, no sólo en este eje comercial, sino en toda la ciudad”. Además de la constancia y la diferenciación, la calidad del producto, la innovación constante, y la proximidad con el cliente también son muy importantes para poder hacer frente a los grandes competidores y hacerte un hueco en el mercado, explica Foz.

Esta es la estrategia que han seguido algunos de los negocios más emblemáticos del Carrer de Sants como la pastelería Casa Vives, la bombonería Kessler-Galimany, la joyería Roé, la relojería Alper o la ferretería Porxes que, a día de hoy, continúan abriendo sus puertas después de más de cien años. Pili Martí, dependienta de Kessler-Galimany, explica: “Un negocio familiar de estas características nunca podrá competir con las grandes franquicias en lo que se refiere al precio, ya que vendemos calidad. No es la misma nata la que ofrecemos nosotros que la que ofrecen otras pastelerías”. La mayor parte de estos establecimientos ha conseguido fidelizar al cliente a través de su modelo de negocio pero, el perfil de éste, en su mayoría, es de edad avanzada, hecho que preocupa a los dueños de algunos de los negocios del Carrer de Sants.

Carlos Espeja, vecino del barrio de 67 años y cliente de la pastelería Casa Vives, dice: “Prefiero comprar en las tiendas de toda la vida que en las franquicias, ya que me siento aconsejado en todo momento”. En cambio, su nieta Anna García, de 16 años, sostiene: “Siempre que tengo que comprar algo me muevo por las cadenas, ya que los precios son más asequibles”. El envejecimiento de su cliente fidelizado es el principal problema al que se enfrentan los negocios más antiguos y emblemáticos del Carrer de Sants. Muchos de ellos ya han empezado a utilizar estrategias, la mayor parte relacionadas con la innovación y la renovación, para conseguir captar al cliente más joven.

Además de la proliferación de las franquicias, otro de los fenómenos que han llevado a la perdida de clientes y al fracaso de muchos de los establecimientos más emblemáticos del Carrer de Sants ha sido la proximidad que tiene con los grandes centros comerciales de las Arenas y Gran Vía 2. Éste es el caso de Mobles Sants, un negocio de carácter familiar fundado entre los años 1930 y 1950 y que decidió cerrar sus puertas con la llegada de la crisis económica y el método IKEA.

A pesar de la presencia de los grandes competidores, algunos se han atrevido a alquilar un local y abrir su propio negocio como Unicool, una tienda de zapatos que lleva poco más de un año en el eje comercial de Sants.

El Carrer de Sants cuenta con la asociación de comerciantes: Sants Establiments Units. Según su vicepresidente, Lluís Marticella, ésta nació con la finalidad de defender y propulsar el comercio urbano y de proximidad. Actualmente, la asociación cuenta con 160 negocios asociados que luchan para potenciar la economía del eje comercial e incentivar el tránsito de dinero en la calle . La mayor parte de ellos, según se puede ver en el gráfico inferior, pertenecen a la alimentación o a la venta de productos y servicios personales. Así pues, entrarían dentro de esta categoría: tiendas de ropa, de complementos, perfumerías, bares y restaurantes.

Gráfico Establiments Units de Sants