Txell Partal

Ada Colau (41 años) empezó su implicación social con movimientos antiglobalización. Su mayor lucha ha sido el derecho a una vivienda digna. Su logro principal, ser cofundadora y portavoz de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) durante cinco años. Ha sido la cara visible contra los desahucios y a favor de la dación en pago de hipoteca. Desde hace muchos años está implicada en la FAVB (Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona), donde lucha por cambiar los aspectos que no le gusta de su querida ciudad. Trabaja en la ONG Observatorio DESC, especializada en temas de la vivienda.

Su momento mediático álgido fue en febrero de 2013, cuando en una comisión del Congreso español llamó a los banqueros criminales. Allí demostró que no tiene miedo al poder. Y que es una persona con ideas claras y lenguaje directo: No se considera independentista, pero el pasado 9 de Noviembre votó “Sí Sí”. Defiende el derecho a decidir de los catalanes sobre su futuro. Ha dicho que apoyará aquello que sea mayoritario.  Su posición ha sido definida como “ambigua” y ha sido criticada por los dos sectores, tanto los independentista como los que no lo son.

Nunca antes  se había imaginado entrar a la política institucional. Aunque le hubiese hecho distintas propuesta otras formaciones, siempre lo había descartado. Todo cambió con Guanyem Barcelona, el embrión de Barcelona en Comú. Colau defiende que no es un partido sino una coalición de ciudadanos que quieren cambiar las reglas del juego. A este conglomerado  finalmente se le han añadido otras fuerzas políticas como ICV, Podemos o Procés Constituent.

Adrià Alemany, su compañero sentimental y de batalla, se ha convertido en su mayor apoyo. Y en el padre de su hijo, Luca. Ella es la cara de los proyectos que en realidad son de la pareja, como fue la PAH o com es actualmente Guanyem. Juntos comparten la lucha por cambiar el sistema. Se conocieron con el proyecto V de Vivienda en 2007. Durante la campaña de las elecciones municipales de ese mismo año se enamoraron. Colau y Alemany aparecieron en distintos mítines disfrazados de superhéroes protestando en contra de las políticas de la vivienda hechas por el Ajuntament de Barcelona. Ada interrumpió el acto de ICV, sus actuales compañeros de lista, con un disfraz de “Supervivienda”.

Nacida el 3 de marzo de 1974 en Barcelona, unas horas después de la muerte de Salvador Puig Antich, Colau es hija de la transición española. Forma parte de aquellas generaciones que no han votado nunca una constitución y que tienen ganas de demostrar que hay otra forma de hacer política: más participativa, centrada en la ciudadanía y en las políticas sociales.

Ada Colau es de extremos. Despierta pasión o aversión. Todo el mundo habla de ella. Se ha convertido en el centro de campaña de las elecciones al Ajuntament de Barcelona. Se define como una persona normal, pero su entorno dice que tiene una fuerza única. Aunque habla muy rápido, consigue hacer discursos calmados, que despiertan empatía en quienes los escucha. Siempre atiende a la gente de la calle que se acerca a hablar con ella, alcanzando la sensación de igualdad y proximidad.

Pero a la vez hay ocasiones en  las que su discurso se va al populismo. Utiliza un lenguaje en momentos violento para hablar de los que piensan distinto a ella. Para ella el gobierno de Trias es una “mafia”. En cada mitin lo repite. Al hablar de ellos utiliza otro tono de voz.

Quiere ayudar a la gente anónima que lucha contra las desigualdades a ganar la alcaldía de Barcelona. Ella, que siempre se había mostrado en contra de los personalismos, ahora sabe que su nombre puede ayudar mucho.  Sin ella  Barcelona en Comú muy probablemente no habría despertado las expectativas que tiene hoy.

El próximo 24 de mayo no son unas elecciones corrientes. Son históricas. Y la causante es Ada Colau. Tanto si gana como si no, habrá cambios en la política municipal. Ella ha puesto en la mesa nuevos debates y preocupaciones.