El Día del Libro: de Cervantes a nuestros días

El Día del Libro: de Cervantes a nuestros días

Ulises Izquierdo | Pedro Velarde | Inti Pacheco

En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. Llegaron a su playa la víspera de San Juan, en la noche, y abrazando Roque a don Quijote y a Sancho, a quien dio los diez escudos prometidos, que hasta entonces no se los había dado, los dejó, con mil ofrecimientos que de la una a la otra parte se hicieron. – CAPÍTULO LXI. Miguel de Cervantes

De esta forma llegan Quijote y Sancho a Barcelona, ciudad en la que según escribía Martí de Riquer, comienza el principio del final de Alonso Quijano. “Los dos manchegos, seres de tierra adentro, nacidos y criados en una aldea, se sumen en la movida y multiforme vida de una gran ciudad donde les esperan las mayores maravillas y, a la postre, el mayor desengaño”.  Tal desilusión se acaba produciendo en la playa de Barcelona, una vez Don Quijote es derrotado por el caballero de la Blanca Luna y obligado a renunciar a su condición de caballero. Un trágico final para el ingenioso hidalgo.

Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has quitado la honra. 

Poco podría prever Cervantes que la misma ciudad donde muere el idealismo romántico  de su famoso personaje, sería con el tiempo uno de los factores determinantes para rendir homenaje al autor, y a toda la literatura, cada 23 de Abril.

Mientras en el mundo entero es el Día Internacional del Libro , en Barcelona es el día de Sant Jordi, celebración que ha absorbido a la festividad literaria, aunque muchos de sus libreros y habitantes no tengan muy claro el porqué.

La elección de esta fecha corrió a cargo de la UNESCO, que en 1995  incorporó la efeméride a su calendario para “reconocer el poder de los libros a cambiar nuestras vidas a mejor, apoyar el valor de los libros y de aquellos que los producen”.

Pero, ¿por qué el 23 de Abril? En España se entrega el Premio Cervantes ese mismo día y en Catalunya se celebra la fiesta de su patrón, Sant Jordi. La creencia popular es que se escogió porque en tan señalada fecha de 1616 murieron Shakespeare y Cervantes, además de Garcilaso de la Vega, y otros grandes autores como Josep Pla (1981) o William Wordsworth (1850).

La realidad es que Cervantes murió el 22 de Abril, y que Shakespeare murió un 23 de Abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo.

La idea de crear un día de apreciación a la literatura, sin embargo, había cuajado mucho antes de que la UNESCO decidiera proclamarlo como fiesta oficial. La leyenda del 23 de Abril, también.

El valenciano Vicente Clavel Andrés propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona celebrar el primer día del libro en 1925, y decidió proponer el día de nacimiento de Cervantes, el 7 de Octubre. Cuando Alfonso XIII aprobó el decreto que aprobaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, también escogió el 7 de Octubre. Pero la mística del 23 de Abril no tardó en imponerse, y en 1930 se instauró como fecha oficial del Día del Libro.

Librería Racó del Col·leccionista

Estanterías de libros usados en Librería Racó del Col·leccionista

Saber si esta imposición influenció el día de Sant Jordi, o si por el contrario fue la diada catalana la que ayudó a engrandecer la fiesta de la literatura, es difícil. Lo  que sí es seguro es que, actualmente, Barcelona se convierte por un día en una gran oda a la cultura. La ciudad se llena de escritores de todo el mundo dispuestos a firmar su libro, la gente sale a las calles para celebrar, y regalar la última novela de su autor favorito, o esa gran obra eterna que todavía no se ha leído.

Y el día de Sant Jordi es también una ocasión única para disfrutar de la ciudad sin igual. Así describió Barcelona Cervantes, al relatar el paso de su caballero de triste figura: 

«Archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza única; y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto»

Y así, un año más, gracias a la original idea de un apasionado de la literatura como Vicente Clavel, con sus ideas quijotescas, se da la posibilidad de que un nuevo lector reciba la novela de Cervantes y reviva en su imaginación la ruta que Quijote y Sancho recorrieron por Barcelona, devolviéndolos a la vida, haciéndolos inmortales.

La Central del Raval

Sección Narrativa de la librería La Central del Raval

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