Dos miradas sobre la exposición “Joan Miró”

La obra de Joan Miró invita a cuestionarse y revisar las nociones que cada uno tiene sobre la realidad. La nueva exposición de la Fundación Miró está concebida y organizada para reforzar ese aspecto del trabajo del artista. La 22 propone dos miradas sobre el arte del creador catalán.

La Vida como búsqueda

JAVIER SUÁREZ
“Que mi obra salga de un modo natural, como el canto de un pájaro o la música de Mozart, sin esfuerzo aparente, pero largamente meditada y trabajada por dentro”. Ese era el ideal artístico de Joan Miró. Su obra puede describirse como la incansable experimentación de un niño inquieto que busca entender los claroscuros de su alma como trasunto complejo de todo el género humano.
Fundació Miró (Barcelona, 14/4/2016)
Una visualización de las  influencias artísticas de Joan Miró. Foto: Christian Morales.

La Fundación Miró celebra su 40 aniversario actualizando, expandiendo y re definiendo la exposición permanente de la obra del artista catalán. La muestra está compuesta por 150 obras, que incluyen veinte provenientes de la colección de la familia Miró y otras tantas cedidas por un tiempo limitado por el coleccionista japonés Kazumasa Katsuta.

Fundació Miró (Barcelona, 14/4/2016)
Miró experimentó con varios medios a lo largo de su carrera, incluso textiles. Foto: Christian Morales.

La exposición está organizada de manera temática y sin ninguna consideración cronológica. El objetivo es presentar el viaje transgresor y multidisciplinario que intentó hacer Miró en su afán de “matar al arte” para que aflore la identidad primigenia y anónima del ser humano desnudo frente a un mundo que le repele, pero que al mismo tiempo le atrae irremediablemente.

Fundació Miró (Barcelona, 14/4/2016)
Una de las obras expuesto en la sala “Violencia, evasión.” Foto: Christian Morales.

En una superficie de más de 1.500 metros cuadrados se ubican doce salas donde el visitante pasa por las diferentes estancias del universo caleidoscópico de Miró. De una sala dedicada a la “Tierra” y al espíritu telúrico, pero cosmopolita, ligado a los orígenes del pequeño pueblo de Mont-roig (Tarragona) se pasa a otra, “Violencia, evasión”destinada a lo grotesco que nace de la realidad deformada por el dolor de la guerra y por la injusticia. También hay espacio para la “Poesía y silencio”, en donde se puede apreciar la influencia de la cultura japonesa en la obra de Miró y donde, observando un cuadro como Paisaje (fondo blanco con un mínimo punto azul en la mitad del extremo derecho), se puede entender que quería decir el artista cuando decía: “El silencio es una negación de ruido, pero resulta que el menor ruido, en el silencio, se hace enorme”.
Búsqueda, juego, transgresión, en suma un inconformismo humanista y hasta auto irónico, es lo que impresiona al ver la obra de Miró a través de esta exposición.

Burlando a la Muerte

JENNIFER RAMÍREZ

“Yo quiero asesinar la pintura”, reflexionaba Joan Miró durante los años de la Guerra Civil. Esto hizo que tiñera su obra de drama y dolor. A través de su pincel quiso rebelarse contra la realidad, lo que contribuyó a que veces sus cuadros se tiñeran de un carácter agresivo y grotesco. Obras salvajes de monstruos deformes y humorísticos que pierden su consistencia mediante la experimentación con nuevas técnicas de sombreados y perspectivas, o incluso con la utilización del collage.

Fundació Miró (Barcelona 14/4/2016)
Elena Febrero Ribas, Jefa de Prensa de la Fundació Miró. Foto: Christian Morales.

Desde el Renacimiento, la pintura era una reproducción descriptiva de la realidad. Pero para Miró, el collage representaba varias realidades puestas en un solo lugar sin necesidad de que plasmarlas directamente en un lienzo: una realidad incrustada.

Su lado más agresivo está expuesto en la sala tres de los ocho nuevos espacios rediseñados recientemente en la Fundación Miró. Este es el 40 aniversario del centro de arte: en realidad abrió en 1975 pero, como coincidía con la muerte de Franco, su inauguración solo tuvo lugar el año siguiente.

La exposición incluye 150 trabajos (20 nuevos donados por la familia y otros por el coleccionista privado Kazumasa Katsuta) en donde el visitante se mete en el mundo del pintor, y sufre con él.

Fundació Miró (Barcelona, 14/4/2016)
Un recorrido por la nueva presentación de la colección permanente. Foto: Christian Morales.

“Violencia, evasión” es el nombre de la sala tres, en donde las obras tienen un realismo particular: las formas aparece deformadas. Una expresión de la agresividad instintiva y de la vulnerabilidad del ser humano. Otros cuadros representan la visión idealizada del autor: un mundo de seres en armonía con la diversidad celeste. “Constelaciones“ es un ejemplo de esto. Veintisiete litografías, de las 48 originales, están expuestas en este espacio, y recrean los viajes a mundos paralelos que intentó crear el artista catalán. Sensaciones de irrealidad se hacen verosímiles a través de colores intensos y ácidos. Acompañadas de composiciones minimalista que, a simple vista, solo son un papel blanco con un punto negro de pintura, pero que para Miró significaban que en el silencio “el ruido adquiere una gran resonancia”.

Fundació Miró (Barcelona 14/4/2016)
“Constelaciones” en la sala tres. Foto: Christian Morales.

La sala tres tiene vida propia. La mayoría de los cuadros que aquí se encuentran, por no decir todos, fueron pintados en papel, por lo que la luz debe estar baja, lo que ayuda a recrear la sensación de agresividad y deseo de escapar del pintor. Jordi Clavero, Director del Departamento Educativo de la Fundación Miró, lo describe como inquietante. Por lo delicado del material, las obras solo pueden estar expuestas por cuatro meses. Un reto difícil para la Fundación Miró y para su directora, Rosa María Maler, que debe renovar y cambiar esta sala temporal. El desafío es mantener el espíritu tenebroso y oscuro pero con otras pinturas. Así, en cuatro meses la sala tres tendrá otro tenebroso aspecto, pero con pinturas igual de grotescas y violentas, llenas de figuras que parecen querer burlar a la muerte.